
Era un día tranquilo en la secundaria de mi ciudad. Yo estaba como siempre realizando algún garabato de futuras construcciones robóticas y de repente sonó el timbre para regresar a casa.
-- ¡Por fín!, pensé que no se acabaría más esa clase- dije estirandome.
--Tiene que prestar más atención a clases Karen, te van a servir para el futuro- me regaño mi mejor amiga Emilia- Por cierto, ¿estudiaste para el examen de historia de mañana?

--¿Examen de historia?- Y de repente recordé- AY es verdad, que mañana tenemos examen, bueno no importa, esta noche leo un poco.
--Más te vale estudiar en serio, ya no estamos en la escuela, aquí son más estrictos con las notas, si sacar mañas notas repetirás de curso.
--Tranquila, eso no pasará- dije mientras caminabamos de regreso a casa.
Ya en casa me encontré con toda la familia en movimiento.
--¿Has tardado mucho Karen? ¿Pasó algo? -me preguntó mi padre.
-- No, no paso nada, solo me demore caminando, ¿pasa algo aquí? ¿Dónde van todos?
--¿No te acuerdas, hoy te quedarás en casa con tu hermana Camila. Nathan se va a un pase escolar con la escuela y nosotros nos iremos con Teresa a ver un partido de Futbol.
--Ah es verdad, bueno, buen viaje.
Subí a mi habitación, coloque mi mochila en mi armario y me puse a ver televisión- ya estudiaré después- pensé.
Pasaron las horas y me dí cuenta que ya era un poco tarde para estudiar todo lo que entraba para el examen, así que opte por hacer un acordeón o chuleta (ya saben, ese pequeño papel con la información necesaria para copiar en un examen). Tomé mi lápiz y comencé a escribir, ya tenía experiencia en eso (¿como creen sino que pasaba todos los años son estudiar?, haciendo esto en los exámenes finales)
--Listo, con esto seguro me saco una muy buena nota en el examen- era sorprendente como en un pequeño papel entraba tanta información.
Me di la vuelta a tomar mi mochila para colocar dentro de mi cartuchera la chuleta cuando en el fondo del armario encontré mi nintendo perdido.
--¡Ahí está! Llevaba meses buscándolo, hasta que lo dí por perdido- y sin pensarlo dos veces me puse a jugar, olvidándome totalmente de la chuleta o acordeón en mi escritorio. Es necesario mencionar que mi escritorio esta a un lado de la puerta, es decir, el acordeón podía ser visto por todo el que entrara a la habitación.
Cometí mi primer error al no percatarme de eso.
--Karen, hija, nos vamos, hasta mañana- sentí gritar a mi madre del piso de abajo.
--Adiós mamá- grite muy concentrada en mi videojuego, tan concentrada que no me importo cunado mi hermana mayor Camila entro a mi habitación.
--Hola Karen, parece que nos quedamos solas hasta mañana, es casi la hora de cenar, ¿quieres que pidamos una pizza para cenar? -me dijo mi hermana con mucha amabilidad. Ella era una chica muy amable, pero cuando se enojaba podía dar mucho miedo.
--Genial, me parece buena la idea- Fue ahí cuando mire hacia mi hermana y la vi muy seria con los ojos clavados en la mesa. En un principio me costó entender que miraba, cuando recordé que era se me heló la sangre.
--Karen, ¿qué significa esto?- dijo Camila, su voz ya lo de decía todo, estaba muy enfadada.
--Ehh, no es lo que parece, enserio- dije levantadome y alejándome de mi hermana.
-- ¿Cómo que no es lo que parece? ¡Hiciste un acordeón para copiar en un examen!- dijo cada vez más enojada- ¡Hasta aquí llego mi paciencia Karen Banz, voy a hacer algo que ni mamá ni papa tuvieron valor de hacer antes! - dijo Camila acercándose a mi.
En ese momento cometí mi segundo error, escapar.
Mire a mi alrededor buscando algo para lanzarle y así salir corriendo, solo encontré un montón de ropa sobre la silla, perfecto dije y se lo lancé. Cuando mi hermana estaba desprevenida salí corriendo por el pasillo.
Y seguido de mi segundo error vino mi tercer error, lanzarle más cosas a mi hermana y crear un caos en la casa.
--¡Karen será mucho peor si corres!- gritó mi hermana.
Yo proseguí a crear todo tipo de obstáculos en el camino para hacer caer a Camila, tiré jarrones, cuadros, un montón de ropa limpia en el salón, puse los sillones en el camino, en fin, cree un gran caos en la casa.
De repente paso lo que tenía que pasar, mi hermana me atrapó. Con el fin de que no escapara me agarró de la oreja y me llevo hasta el sillón, ya allí me coloco sobre su regazo.
--¿Qué vas a hacer?- dije un tanto asustada, sabiendo lo que iba a ocurrir.
--Algo que debiste recibir hace mucho tiempo, darte una buenas nalgadas- y con esa última palabra un sonoro y doloroso PLAS sonó en el salón.
--AY- dije en un pequeño grito, el primer golpe dejo una sensación de picor y ardor en mi nalga. Al segundo sentí como algunas nalgadas más caían sobre mis nalgas.
--Auch, ya para por favor, eso duele- dije, eso era nuevo para mi, nunca había recibido unas nalgadas antes.
--Si alguien hubiese hecho esto antes tu no sería una niña tan desobediente y malcriada- me regaño mi hermana mientras me nalgueaba.
--ay, ay , ayyy, me duele mucho Camila, lo siento de verdad. No lo volvere a hacer- las primeras lagrimas querían hacerse presente pero me contenía, no quería llorar frente a mi hermana.
-- No me voy a detener hasta que hayas pagado por tu comportamiento Karen- dijo mi hermana con severidad -- De ahora en adelante me ocupare personalmente de tus notas señorita. Por cada asignatura suspendida en tu siguiente boletín de notas recibirás 10 nalgadas, así que más te vale ponerte las pilas- me regaño mi hermana. A mi se me heló la sangre al escuchar eso ya que mis notas eran un asco y no faltaba mucho para la entrega de notas.
Después de 15 nalgadas se detuvo. Que alivio pensé, ya no aguantaba más las lagrimas. Hasta que de repente sentí su fríos pulgares en la cintura de mis pantalones, cando me dí cuenta que pretendía bajarlos puse mis manos para impedirlo.
--Karen, quita las manos.
--No por favor, las nalgas ya me duelen mucho.
--Si te hubieras comportando en tu habitación y me hubiese dejado castigarte tu castigo ya habría terminado, pero en cambio preferiste salir corriendo y provocar un caos, mira a tu alrededor.
Efectivamente, con las ansias de correr de mi hermana habían muchas cosas rotas, vidrios en el piso, la ropa que ya estaba seca y planchada se encontraba mojada y arrugada, es decir, necesitaba esas nalgadas. Suspire hondo y baje las manos dejando pista libre a mi hermana.
Camila me miro sonriente, se había dado cuenta que había entendido, pero aun así no podía dejarme ir tan fácil, así que volvió a poner los pulgares en la cintura del pantalón y los bajo hasta las rodillas.
Suspiro hondo, subió la mano y la bajo con fuerza.
Ya con las cinco primeras nalgadas empezaron a salir lagrimas de mis ojos, no podía aguantar más.
--ay ay AY- ya con la duodecima nalgada compense a llorar a moco tendido. No solo por el dolor de las nalgadas, sino por lo decepcionada que se sentía consigo misma.
Ya con la nalgada número 15 mi hermana se detuvo y empezo a acariciar mi espalda.
--Ya, ya paso. Siento haberte pegado pero quiero lo mejor para ti - Me volvió a subir el pantalón y me levanto de su regazo para después abrazarme con mucha fuerza -¿sabes que te quiero muchísimo no?
--Claro que si, yo también te quiero Camila- le dije con la cara en su pecho y aun llorando un poco. Estuve un buen rato ahí.
--Muy bien- dijo al fin- ahora, mientras yo limpio este desastre tu subirás a tu habitación y te pondrás a estudiar enserio, dentro de una hora subiré, y si no sabes aunque sea un poco del contenido para tu examen recibirás otra tanda de nalgadas pero esta vez con el cepillo, ¿fui clara señorita?- me dijo Camila con los brazos cruzados.
Asentí con temor al escuchar la palabra "cepillo" y me fui velozmente a mi habitación. Tome el libro de historia y empece a estudiar, por suerte resulto no ser un tema muy complicado y cuando Camila subió le pude decir varias cosas.
--Muy bien hecho, ahora si, lávate las manos y baja, acabo de encargar una pizza y recuerda, siempre te amaré aunque tenga que darte nalgadas- me dijo dándome un beso en la frente y saliendo de mi habitación.
Yo me ruborice un poco pero me alegre luego. Después de la cena y pasar buenos momentos con mi herma me fui a la cama, tuve que dormir boca abajo por el dolor pero, por alguna razón me sentía contenta.
─── ∙ ~εïз~ ∙ ───
No hay comentarios:
Publicar un comentario